Estas también son de las maravillas que no me gustan, los egipcios bufff, podría tirarme horas hablando de egipto, pero paso.
Hace poco me leí El Alquimista de Paulo Coelho, una burrada e libro, un viaje en busca de la tu leyenda personal, eso me llegó muy adentro, ya que es lo que paso a paso voy cumpliendo, aunque aún queda para llegar a ella, si puedo claro. Bueno pues el Alquimista transcurre la mayor parte del tiempo entre marruecos y el sahara, y como no el prota tiene que ir a las pirámides, donde encontrará su leyenda personal (A el prota es un pastor castellano), muy guapo, os lo recomiendo a tós.
En el año 1996 o por ahí me trajo mi padre un National Geographic que trataba de las pirámides y las tumbas egipcias, no se cuantas veces me lo habré leido, mil. Desde ese momento y desde Axterix y Cleopatra empecé a estudiar historia, creo que fué el primer paso para que me flipara la historia del Arte (por eso me gusta mucho más el arte clásico).

La Gran pirámide de Giza, la más antigua y la única que aún perdura de las Siete Maravillas del Mundo Antiguo y la mayor de las pirámides, sirvió como tumba o cenotafio al faraón de la cuarta dinastía del antiguo Egipto Jufu, (también conocido por su nombre griego Keops). El arquitecto de la obra fue Hemon, un pariente de Jufu.

La fecha estimada de terminación de la Gran Pirámide es en 2570 adC y fue la primera y mayor de las tres grandes pirámides de la Necrópolis de Giza en las afueras de El Cairo en Egipto y el edificio más alto del mundo hasta el siglo XIX.

Herodoto, quien contempló la pirámide hacia el año 440 adC, comentó que su tiempo
de construcción fue de 20 años. Erigida con unos 2.500.000 bloques de piedra cuyo peso medio es de dos toneladas por bloque, llegando a pesar algunos de ellos hasta las 60 toneladas. Originalmente recubierta por unos 25.000 bloques de piedra caliza blanca, pulidos, de varias toneladas cada uno; mantuvo este aspecto hasta principios del siglo XIV, cuando un terremoto desprendió parte del revestimiento calizo y posteriormente los turcos otomanos utilizaron dicho revestimiento para la construcción de edificaciones en El Cairo. De las muchas hipótesis de los llamados canales de ventilación una es que su colocación en dicha cámara estaba condicionada por la posición de determinadas estrellas. De este modo por el conducto del norte, el faraón podría “salir”, ascender y formar parte de las estrellas circumpolares. Por el del sur haría lo mismo pero para llegar a formar parte de las estrellas que forman el cinturón de la constelación de Orión. El ingeniero Robert Bauval cree que para los
antiguos egipcios Orión era el equivalente celestial del dios Osiris, y su "cinturón" era lo que los egipcios llamaban el Duat, una especie de "puerta" por la que el alma del faraón debía pasar para llegar al Amenti, es decir, al más allá.

Para otro día un especial de EL VALLE DE LOS REYES, que eso también va para largo